Nueva York, Seúl y Santiago centran la discusión mundial sobre el Desarrollo Sustentable

By 01 01UTC octubre 01UTC 2014eventos

En Nueva York, marchan. En Seúl se trabaja en planes intersectoriales. Y en Santiago, uno de los más destacados economistas y referente mundial del Desarrollo Sustentable, el coreano Soogil Young, entrega la receta para un “crecimiento verde” que convirtió a su país en una de las economías más poderosas de Asia.

Octubre 2014. El destacado economista coreano Soogil Young encabezó el Seminario “Desarrollo Sustentable, Agenda global, Experiencia coreana y desafíos para Chile” -organizado por la Fundación Chilena del Pacífico- en que enumeró las medidas adoptadas por la Nación asiática para transformar su modelo económico y llevarlo no sólo a un sistema más amigable con el medio ambiente, sino que también, para que el progreso y los beneficios sean compartidos por la ciudadanía.

El doctor Young planteó que el desarrollo sustentable de su país se basó en un modelo de crecimiento social acompañado de regulaciones medioambientales más estrictas en sintonía con lo que ya planteaban en décadas pasadas la OCDE. “El crecimiento verde hoy no es incompatible con el crecimiento y progreso social de una Nación”, puntualizó.

Y es que hoy, el crecimiento verde o green growth -eje de su intervención- es uno de los sellos principales de Corea y que los tiene posicionados como una de las economías más relevantes del mundo. El gobierno de Seúl ha mantenido un trabajo permanente y de largo plazo, reuniendo a diversos ministerios y expertos para abordar de forma integral el Desarrollo Sustentable. Y qué duda cabe del éxito de la iniciativa.

Por eso, y en paralelo a la visita del doctor Young a nuestro país, la preocupación -y dedicación- mundial por el green growth avanza a pasos agigantados. Reflejo de lo anterior es que en Nueva York y en el marco de la Asamblea Anual de Naciones Unidas –donde el organismo tiene su sede- miles de personas salieron a las calles para manifestarse a favor de un real cambio climático.

De eso dio cuenta -y en primera persona- el Director del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales (Caples), Felipe Larraín, quien estuvo en la ciudad norteamericana y participó de la reunión anual del Consejo de Líderes de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sustentable de la Organización de Naciones Unidas (SDSN, por sus siglas en inglés) en el que también participa el doctor Young.

A continuación, reproducimos la columna publicada por el ex titular de Hacienda hoy en El Mercurio:

“Las calles de Nueva York siempre son un espectáculo, pero más aún verlas repletas de gente clamando por una causa. Esta vez no era la tradicional Maratón ni el Día de San Patricio; el objetivo que reunió a miles de personas fue nada menos que la imperiosa necesidad de “Salvar la Tierra”. Así, la mayor -y colorida- concentración humana en favor de la lucha por el cambio climático convocó a más de 30 mil hombres y mujeres que pedían una mayor preocupación por nuestro planeta. Y es que la inquietud de esa muchedumbre -entre la cual estaban desde el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, hasta el actor Leonardo Di Caprio y el alcalde Bill Di Blasio- tiene justificadas razones: El mismo día de la manifestación se difundía que las emisiones de gases invernadero aumentaron 2,3% en 2013, lo que demuestra que las medidas adoptadas en los últimos años han sido insuficientes. Además, el aumento del nivel del mar desde 1992 fue el doble que en todo el siglo pasado; en las próximas décadas tendremos las peores megasequías registradas en los últimos 2.000 años; y el escenario geopolítico internacional se resiente, con más de 22 millones de seres humanos desplazados en 2013 por desastres naturales.

No es fácil consensuar iniciativas en este tema. Cómo conciliar intereses nacionales y particulares versus una mirada estratégica de largo plazo es hasta ahora un zapato chino. El fracaso de la Cumbre de Copenhague hace cinco años, los conflictos bélicos internacionales que amenazan distintas regiones del globo y la deforestación son algunos motivos inmediatos más que preocupantes.

Hace pocos días tuve el honor de participar en la reunión anual del Consejo de Líderes (Leadership Council) de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sustentable de la Organización de Naciones Unidas (SDSN, por sus siglas en inglés). En este Consejo, que reúne a distintas personalidades internacionales, la preocupación era real. “El Mundo que queremos en 2050” (Theworldwewant 2050) fue el tema central de un debate de dos días donde las expectativas fueron realistas y se abarcaron temas como la urgencia de contar con un marco jurídico sólido; limitar el calentamiento a largo plazo; el uso de indicadores apropiados de responsabilidades según la realidad de cada país para asegurar el vínculo de estrategias para la mitigación de la pobreza con el desarrollo sostenible; la necesidad de avanzar tanto hacia la meta de eliminar la contaminación procedente de los combustibles fósiles para el año 2050; y cómo promocionar tecnologías de energía limpia. Pero también se requiere definir el financiamiento para la adaptación y la transición de disminuir el uso del carbono, y un marco de acción sobre la deforestación y el uso del suelo.

Los países ya han acordado un financiamiento a escala para el cambio climático de US$ 100 millones hasta el año 2020. También han establecido el mecanismo de entrega de una parte significativa de esos fondos, en forma de un Fondo Verde para el Clima. Este podría convertirse en una institución transformadora, con la capacidad de influir en otras instituciones financieras internacionales y el ambiente de inversión más amplio y, por qué no decirlo, más limpio.

Los ojos ya están puestos en el próximo encuentro en París, donde se celebrará la Conferencia de las Partes (COP) sobre Cambio Climático en 2015. Hay esperanzas para mostrar avances reales que reflejen que los líderes mundiales no hicieron oídos sordos y que escucharon el grito, aquel que emanó de quienes marcharon por el asfalto de la Gran Manzana una mañana de septiembre”.